
Muchas veces nos empecinamos en decirles a las personas lo que queremos que hagan sin lograr cambiar sus comportamientos. Las ramas de la psicología tales como el conductismo y el humanismo nos dan sus fórmulas. Sin embargo un reciente estudio basado en las neurociencias nos da luces sobre qué funciona y qué no funciona. En el artículo de strategy+business "The Neuroscience of Leadership", David Rock y Jeffrey Schwartz, se reporta el uso de tecnologías de imágenes tales como el fMRI(resonancia magnética), PET(tomografía) y QEEG(encelografía) para examinar el funcionamiento del cerebro. Este estudio explica por qué muchas iniciativas de cambio organizacional fracasan. Los líderes deben considerar los aportes del estudio tales como:
• El Cambio es dolor. El cambio organizacional es inesperadamente difícil porque provoca sensaciones de incomodidad fisiológica.
• El conductismo no funciona. Iniciativas de cambios basados en el incentivo y amenaza (la zanahoria y el palo) raramente tendrán éxito a
• El
• Enfoque es poder. El acto de prestar atención crea cambios químicos y físicos en el cerebro.
• La expectativa forma
• La densidad de atención forma
El cambio es doloroso porque ante algo novedoso usamos el lóbulo prefrontal que es una parte del cerebro intensiva en energía. Por otro lado, para actividades de rutina y conocidas usamos los ganglios basales los que requieren mucho menos energía para funcionar.
El conductismo no funciona puesto que los incentivos y amenazas típicos terminan reforzando los modelos neuronales asociados con el problema habitual.
El humanismo está sobre valorado. En teoría, una solución eficaz podría surgir del enfoque empático centrado en
La Densidad de la atención, la cantidad de atención prestada a una experiencia mental particular durante un tiempo específico, construye
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