sábado, 5 de julio de 2008

MI VISIÓN (O cómo mi estómago soltó las palabras que mi cerebro no encontraba).

Prefiero cerrar los ojos para tener mi visión de lo que me gustaría llegar a ver. Lo imagino con claridad y lo veo. Y puedo sentirlo puesto que vivo actualmente con ese tipo de sensaciones dentro de mí y a mí alrededor. Me siento afortunado, y si albergo esta emoción interna, sé que puedo modelar mi estado y que otros lo copien.De esta manera multiplicaré mi momento de plenitud.

Y si merezco destreza, estando en el pico de mi montaña, haré con mis dedos una diminuta bola de nieve que haré rodar montaña abajo. Hasta que la bola por su bendita inercia, se convierta en alud.

miércoles, 2 de julio de 2008

LXXVI


El hombre, cuando entra en la VIDA,
es blando y débil,
mas muere rígido y fuerte.
Las plantas, cuando entran en la VIDA,
son tiernas y delicadas,
mas mueren secas y tiesas.
Los duros y fuertes
son compañeros de la muerte,
los blandos y flexibles,
de la VIDA.

Con armas rígidas se puede vencer.
A los árboles fuertes les aguarda la tala.
Lo fuerte y grande es inferior.
lo blando y flexible, superior.


Lao Tse -TAO TE KING-
(Traducción Richard Wilhelm)

domingo, 29 de junio de 2008

El hombre de negocios



"El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito. -Buenos días -le dijo éste-. Su cigarrillo está apagado. -Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. ¡Uf! Da un total, pues, de quinientos millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
-¿Quinientos millones de qué?-
-¡Eh! ¿Estás siempre ahí? Quinientos millones de...Ya no se´...¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Dos y cinco, siete...
-¿Quinientos millones de qué?- Repitió el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta, una vez la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
-En los cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo he sido molestado tres veces. La primera fue hace veintidós años por un abejorro que cayó Dios sabe de dónde. Produjo un ruido espantoso y cometí cuatro errores en una suma. La segunda fue hace once años por un ataque de reumatismo. Me hace falta ejercicio. No tengo tiempo para moverme. Yo soy serio. La tercera vez... ¡Hela aquí! Decía, pues, quinientos millones...
-¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no había esperanza de paz.
-Millones de esas cositas que se ven a veces en el cielo.
-¿Moscas?
-Pero no, cositas que brillan.
-¿Abejas?
-¡Pero no! Cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Pero yo soy serio! No tengo tiempo para desvariar.
-¡Ah! ¿Estrellas?
-Eso es. Estrellas.
-¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
-Quinientos millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio, soy preciso.
-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Qué hago?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Posees estrellas?
-Sí.
-Pero he visto un rey que...
-Los reyes no poseen; "reinan". Es muy diferente.
-¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y para qué te sirve ser rico?
-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
Éste, se dijo el principito, razona un poco como el ebrio. Sin embargo, siguió preguntando:
-¿Cómo se puede poseer estrellas?
-¿De quién son? -replicó, hosco, el hombre de negocios.
-No sé. De nadie.
-Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado.
-¿Es suficiente?
-Seguramente. Cuando encuentra un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas.
-Es verdad -dijo el principito-. ¿Y qué haces tú con las estrellas?
-Las administro. Las cuento y las recuento -dijo el hombre de negocios-. Es difícil. ¡Pero soy un hombre serio!
El principito no estaba satisfecho.
-Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. ¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
-No, pero puedo depositarlas en el banco.
-¿Qué quiere decir eso?
-Quiere decir que escribo en un papelito la cantidad de mis estrellas. Y después cierro el papelito, bajo llave, en un cajón.
-¿Es todo?
-Es suficiente.
Es divertido, pensó el principito. Es bastante poético. Pero no es muy serio.
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores.
-Yo -dijo aún- poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas...
El hombre de negocios abrió la boca pero no encontró respuesta y el principito se fue.
Decididamente las personas mayores son enteramente extraordinarias, se dijo simplemente a sí mismo durante el viaje." (Antoine de Saint-Exupéry -El principito-).

lunes, 23 de junio de 2008

La causa central del conflicto. (J. Krishnamurti)



"No piensen ustedes que mediante el mero desear la paz tendrán paz, cuando en su vida de relación son agresivos, codiciosos, y buscan seguridad aquí o en el más allá. Tienen que comprender la causa central del conflicto y del dolor, y entonces disolverla, no esperar a que la paz les llegue desde afuera. Pero ya lo ven, casi todos somos indolentes. Somos demasiado perezosos para encargarnos de nosotros mismos; siendo perezosos, lo cual es, en realidad, una forma de presunción, pensamos que otras personas resolverán el problema por nosotros y nos darán la paz, o que debemos destruir a las aparentes pocas personas que causan las guerras. Cuando el individuo está en conflicto dentro de sí mismo, inevitablemente debe crear conflicto afuera; sólo él puede originar paz en sí mismo y, por consiguiente, en el mundo, porque él es el mundo." (J. Krishnamurti)

Estoy en Cinta de Möebus

Esta cinta se le llama cinta de Möbius (se pronuncia "Moebius"), es una superficie con un solo lado y un solo componente de contorno. Tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable. Fue co-descubierta en forma independiente por los matemáticos alemanes August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing en 1858.

Para construirla se parte de una cinta cerrada de dos componentes en la frontera, se hace un corte (entre las dos fronteras), se gira 180° uno de los extremos y se vuelve a pegar.

La banda resultante tiene sólo un borde, lo que se puede comprobar siguiendo el borde con un dedo, por ejemplo, y notando que se alcanza el punto opuesto sin haber atravesado la superficie; así mismo, si se trata de pintar un lado de un color y el opuesto de otro, se llegará al momento en que los dos colores choquen.


Lo que veis es el plot paramético de la banda o cinta en cuestión. Como dato curioso comentar que se utilizó la idea de la cinta para el diseño del símbolo del reciclaje que nos acompaña en nuestra vida cotidiana.


sábado, 21 de junio de 2008

La neurociencias y el comportamiento


Muchas veces nos empecinamos en decirles a las personas lo que queremos que hagan sin lograr cambiar sus comportamientos. Las ramas de la psicología tales como el conductismo y el humanismo nos dan sus fórmulas. Sin embargo un reciente estudio basado en las neurociencias nos da luces sobre qué funciona y qué no funciona. En el artículo de strategy+business "The Neuroscience of Leadership", David Rock y Jeffrey Schwartz, se reporta el uso de tecnologías de imágenes tales como el fMRI(resonancia magnética), PET(tomografía) y QEEG(encelografía) para examinar el funcionamiento del cerebro. Este estudio explica por qué muchas iniciativas de cambio organizacional fracasan. Los líderes deben considerar los aportes del estudio tales como:
• El Cambio es dolor. El cambio organizacional es inesperadamente difícil porque provoca sensaciones de incomodidad fisiológica.
• El conductismo no funciona. Iniciativas de cambios basados en el incentivo y amenaza (la zanahoria y el palo) raramente tendrán éxito a la larga.
• El
humanismo está sobre valorado. En la práctica, la empatía convencional de conexión y persuasión no compromete a las personas suficientemente.
• Enfoque es poder. El acto de prestar atención crea cambios químicos y físicos en el cerebro.
• La expectativa forma la realidad. Los preconcepciones de las personas tienen un impacto significante en lo que ellos perciben.
• La densidad de atención forma la identidad. Atención repetida, determinada, y enfocada la puede llevar a una evolución personal duradera.

El cambio es doloroso porque ante algo novedoso usamos el lóbulo prefrontal que es una parte del cerebro intensiva en energía. Por otro lado, para actividades de rutina y conocidas usamos los ganglios basales los que requieren mucho menos energía para funcionar.
El conductismo no funciona puesto que los incentivos y amenazas típicos terminan reforzando los modelos neuronales asociados con el problema habitual.
El humanismo está sobre valorado. En teoría, una solución eficaz podría surgir del enfoque empático centrado en la persona. Pero raramente hay tiempo para llevar a cabo este proceso con los empleados, y no hay ninguna garantía que producirá los resultados deseados.
La Densidad de la atención, la cantidad de atención prestada a una experiencia mental particular durante un tiempo específico, construye la Identidad. Con bastante densidad de atención, podemos moldear la identidad al cambiar los circuitos del cerebro. A esto se llama neuroplasticidad.

¿Estado actual = Estado deseado?





¿Mi estado actual es mi estado deseado?. Es una muy buena pregunta para empezar a hacerse más preguntas, creo. Mi experiencia personal sintió un cambio cuando esta pregunta llegó a mi vida. Esa sensación de rotura interna, de falta de respuesta, me llevó a pensar que realmente no estaba en mi estado deseado. Y la curiosidad por conocer el por qué no era así me hizo plantearme, como he escrito, muchas más preguntas.





Preguntas como por ejemplo:

¿Qué es lo que quiero específicamente?, ¿Dónde, cuándo y con quién lo quiero?
¿Contiene alguna negación (no, nadie, ni, ninguno, dejar de, renunciar a, sin impedir, negar, etc)?
¿Cuál sería la definición suprimiendo todo tipo de negaciones?,
¿De qué recursos materiales dispongo para conseguirlo?, ¿Son todos propios?,
¿Hay alguno que sea o dependa de terceros? ¿Cómo podría hacer para sustituir este último por uno propio?
¿Cómo sabré que he alcanzado mi objetivo?, ¿Qué veré?, ¿Qué oiré?, ¿Qué me diré?, ¿Qué sentiré emocionalmente?, ¿Cómo sabré que me estoy aproximando al objetivo?
¿Qué ocurriría si consigo el resultado deseado?, ¿Qué ocurriría si no lo consigo?,
¿Qué es lo que no sucederá si consigo el objetivo? ¿Qué es lo que no sucederá si no consigo el objetivo?.
Cuando consiga lo que deseo, ¿me acarreará esto algún tipo de problemas por insignificantes que estos sean?
¿Qué perderé al conseguir lo que deseo? ¿Quién o qué podría imperdir o frenar la consecución de mi objetivo?
¿Qué efectos tendrá el conseguir el objetivo en mi vida?, ¿Qué efectos sobe mi salud?,
¿Qué efectos en mis aficiones, negocios o empleos?, ¿Qué efectos tendrá en mi familia?, ¿Y en mis amistades?,
¿Y en mis relaciones?, ¿Y en mi entorno?, ¿Qué será diferente como resultado de todo esto?

Quizás el tiempo que usé para contestar fue amplio. O quizás no. Pero se, por la experiencia personal que tuve, que perfiló a la perfección saber dónde estaba y hacia dónde quería ir.
Hoy en día circulo por las vías que construí aquel mismo día que terminé de responder a cada una de las preguntas. Podría decir que el trayecto que me conduce voluntariamente a mi "Estado deseado" ya es mi "Estado deseado", puesto que "caminante no hay camino...".

¿Cómo llegué?


Mi naturaleza humana salvaje estába totalmente socializada. Educado para ser olvidado en estadísticas gubernamentales me escondía sin voluntad detrás de reglas ceremoniales diplomáticas establecidas por decretos o por costumbres. Me había pasado 30 años de mi vida llenando el saco de experiencias sin saber qué hacer con cada una de ellas.
Siendo adolescente comencé a percibir discretas sensaciones, emociones más bien, que aparecían tras el telón de fondo de la maraña socialmente establecida. Esas "llamadas" venían de mi interior y me transmitían, a través de mi sentido emocional, la necesidad de buscarme a mi mismo,
de saber qué tipo de persona soy realmente, cómo me comporto, por qué lo hago de esta manera concreta, para qué, con qué fin realizo mis acciones.
Desde entonces mi objetivo prioritario fue analizar mi propio YO. Encontrame, tratarme y conocerme. Saber qué deseo realmente y planificar mis acciones para conseguirlo. Para ello trabajo mi inconsciente intentando alcanzar respuestas de ese ser que habita en mi y al que poco a poco voy conociendo cada vez más y más.
Me he propuesto localizarlo tantas veces como me sea posible. Mi herramienta para llegar a él está viva y varía cada día. Precisa estudio y aplicación, sencillamente. Aparte de tiempo.
Es importante comentar que querer encontrarme conmigo mismo es encontrarme con todo lo que se ha guardado en lo más interno de mi. Al principio sentí rechazo por querer averiguarme, pero a medida que lo voy experimentando consigo resultados que me hacen sentirme bien física y mentalmente. Física, porque mi cuerpo me proporciona fortaleza y aguante diario y mentalmente porque asumo cualquier acto que llega a mi vida con mayor relatividad y de una manera más natural, y si me lo permito, deshumanizadamente. Queriendo dar a entender que me desligo de lo razonablemente establecido para pasar a un plano en el que somos mi YO y yo los que validamos nuestras emociones y las mejores formas de vivirlas.

Sí, mayormente cuesta iniciar. Empezar de alguna manera algo concreto no es igual que idealizar sobre ello. Pero si he sido capaz de estudiar pensamientos de otros, memorizarlos y conseguir un título que certifica mi capacidad para lograr ese objetivo, puedo concretar cualquier idea interna que promulgue mis ganas de saber quién soy realmente, y cómo quiero conseguir lo que deseo.

El enfoque y la claridad del objetivo lo es todo.

viernes, 20 de junio de 2008

P.N.L. Y SUS DERIVADAS



La causalidad me persigue. Ya me he hecho a la idea. Es una vieja constante que se repite y repite desde hace unos cuantos años en mi vida y como no tiro nada, ni me dejo nada en el plato pues nos hemos hecho buenos amigos. Tanta amistad abre puertas a bote pronto, y hace cinco años me vine por causalidad a vivir a Alicante. Tres años después de mi llegada la constante hizo de las suyas y me crucé con un "amopavo" y luego con otro y más tarde con otro más. Todos y cada unos de ellos tocaban el mismo ritmo, al mismo compás pero con distintos instrumentos. Y como adoro la buena música pues me uní a ellos. De este encontronazo surgió un bonito y plural equipo que hoy en día da que hablar.
Nuestra canción se llama Programación Neurolingüística (P.N.L.) y tiene un ritmo pegadizo a la par de bailongo. A veces bailamos al ritmo de otros y otras muchas somos nosotros los músicos. Tratamos de hacer llegar nuestra canción al mundo y que el mundo la derive y la derive, sin más objetivo que seguir bailando, pero con música perfecta.
Mi intención es cantaros esta canción para que la podamos tararear juntos.
Dale al play!

Latidos


"Puso el pie en la tierra. Miró al suelo, su mano lo palpó. Y sin poder remediarlo se dio cuenta de que podía sentir los latidos del terreno; vivo, cautivador, sin miedo alguno. Sólo el compás.
Sus preguntas habían sido contestadas, todas, sin dejar una sola de ellas, al completo. Perdió el conocimiento, murió, nació de nuevo, y volvió a sentir aquel latido. Pero esta vez provenía de su interior."